El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ayuda a once de países, entre ellos varios de América Latina, a luchar mediante técnicas nucleares contra el contrabando y la falsificación de obras de arte.
'Las técnicas nucleares aumentan las posibilidades de detectar e impedir el tráfico ilícito de obras de arte protegidas por el derecho internacional y robadas de lugares arqueológicos', señaló a EFE Matthias Rossbach, químico del OIEA, organismo de la ONU destinado a la cooperación científica y técnica en materia de utilización de la energía atómica con fines pacíficos.
El proyecto se desarrolla en cooperación con expertos del Museo Louvre de París y con especialistas de las autoridades museísticas de Alemania, Polonia y Grecia, explicó el químico.
La idea es reunir a técnicos en museología y conservadores de arte con agentes de las fuerzas de seguridad para aplicar técnicas atómicas para detectar obras falsificadas.
Según los expertos en la lucha contra el delito, el mercado negro de objetos culturales y obras de arte falsificadas es una de las principales fuentes de ingresos del crimen internacional en la actualidad.
En el caso de los países latinoamericanos se trata sobre todo de obras de cerámica de las épocas precolombinas, explicó Rossbach.
Por eso, se han apuntado a este programa especialistas de México, Perú, Cuba y Brasil, subrayó el químico del OIEA.
De Asia participan China, Kazajistán y Malaisia, de Oriente Medio Siria, de Europa Hungría y Croacia, mientras que Ghana es el único participante africano.
Según Rossbach, las técnicas usadas incluyen el análisis de activación de neutrones y el análisis de iones.
Concretamente, se 'disparan' iones o protones contra una parte de la obra de arte en cuestión.
La reacción revela una serie de datos, incluyendo las huellas de elementos que se encuentran en la muestra, lo que ayuda a determinar el origen del objeto, su edad y el posible grado de daño.
Incluso las partículas más pequeñas pueden ser analizadas, subrayó el experto.
Por ejemplo, estas técnicas ayudaron a determinar que un supuesto cuadro del renacentista francés Bernard Palissy (1509-1590), expuesto en un museo en Francia, era falso.
Los experimentos realizados llegaron a la conclusión de que la pintura usada para la firma del cuadro databa de dos siglos después de la muerte del artista.
Según el químico alemán, las fuerzas de seguridad fronterizas podrían en el futuro usar equipos portátiles para analizar con las técnicas nucleares las obras de arte que se exportan.
'Pero estos equipos todavía no han sido desarrollados', dijo Rossbach.
El proyecto del OIEA cuenta con un presupuesto muy modesto, inferior a 100.000 dólares, incluyendo gastos administrativos y para la primera reunión que se celebró en febrero pasado en Siria.
'La idea es facilitar el contacto entre los especialistas de los países en desarrollo con los expertos europeos, que éstos ya realizan análisis de obras de arte mediante técnicas nucleares', dijo Rossbach.
Debido al modesto presupuesto, el químico del OIEA espera que en el futuro este proyecto pueda atraer financiación de parte de patrocinadores privados interesados en la conservación de la herencia cultural de los países en desarrollo.
De momento, sólo museos de primer nivel, como por ejemplo el Louvre de París, cuentan con laboratorios y equipos nucleares para hacer ese tipo de análisis.
El objetivo más inmediato del proyecto es redactar en un plazo de tres años un sumario con las experiencias intercambiadas, indicó Rossbach.
La próxima reunión del programa de lucha contra el contrabando y falsificación de obras de arte será en el verano del año 2006 en la sede del OIEA en Viena.
Terra Actualidad - EFE