lunes, 07 de marzo de 2005
Lizzette B. Pérez Arbezú
www.netmedia.info


El personaje que inspiró a Steven Spielberg a realizar “Atrápame si puedes” expone las tendencias en fraudes y cómo la tecnología permite a los falsificadores mejorar su técnica.


Seis años en una prisión francesa reivindicaron a quien fuera uno de los más grandes defraudadores en la historia de los Estados Unidos. Siendo un joven de apenas 21 años, Frank W. Abagnale fue arrestado por la Interpol por haber acumulado cerca de $2.5 millones de dólares, falsificando cheques desde que tenía tan solo 16 años.

Actualmente, Abagnale preside una consultora dedicada a realizar programas para la prevención de fraudes. Ha trabajado con el FBI y empresas como KPMG, Novell y Checkbolt, compañía mexicana desarrolladora de una solución para el manejo de cheques.

En los últimos años, Abagnale ha impartido varias conferencias sobre prevención de fraudes, trabaja con el FBI para combatir los delitos de cuello blanco y ha escrito algunos libros, entre los que destacan The art of steal (El arte de defraudar) y el best-seller Catch me if you can (Atrápame si puedes), en el cual se basó Steven Spielberg para realizar la película del mismo nombre, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Tom Hanks.

La tecnología, ¿aliada o enemiga?

"Hace 35 años, yo necesitaba trabajar por meses en una enorme Heidelberg para imprimir un solo cheque "dijo Abagnale. "Hoy podría hacerlo en cuestión de horas, solo necesito una laptop, un escáner y una impresora láser. La tecnología hace que la falsificación de cheques sea extremadamente fácil".

De acuerdo con el experto, las impresoras láser actuales pueden imprimir cheques muy similares a los originales. Existen sitios en internet con logotipos de los principales bancos y empresas de Estados Unidos, y la resolución de los escáners permite copiar documentos con gran detalle.

Esto hace que a los especialistas les resulte cada vez más complicado identificar un documento falso. Pero al mismo tiempo, exige que las instituciones emisoras de cheques o documentos oficiales implementen nuevos esquemas de seguridad, lo que impulsa nuevos avances tecnológicos.

Abagnale explicó que en 1995, menos del 1% de los fraudes se cometía por medio de una computadora. Seis años después, en 2001, la cifra ascendió dramáticamente a 43%. Además, existe un problema académico, pues los profesores de las carreras de ingeniería, informática y otras relacionadas con los sistemas, no solamente piden a sus alumnos que hackeen algún sitio como parte de su tarea, sino que ya no se imparte la materia de ética.

Las estadísticas muestran que los jóvenes de hoy mienten, engañan y son más deshonestos que antes en el ámbito familiar, educativo y laboral, dijo Abagnale.

Reto constante

El futuro no es muy optimista. Frank Abagnale considera que las transacciones electrónicas serán más vulnerables y surgirán nuevas formas de hacer fraude. Esto forzará a los proveedores de tecnología y a las instituciones financiera a actuar velozmente, toda vez que los criminales les pisan los talones buscando nuevas formas de defraudar.

Abagnale explica que los documentos actuales deben incluir esquemas de seguridad como tinta invisible que reaccione con alteraciones químicas, así como el rediseño continuo de los billetes.
Por su parte, Abagnale diseñó el cheque ADP, que permite verificar la veracidad de un cheque sin necesidad de máquinas, pues también hay que proteger a los individuos. Este cheque tiene una tinta que funciona con calor humano, y al soltarlo la tinta desaparece de la vista.

"Cerca de medio millón de personas son víctimas de fraude al año, y una vez que pierden el dinero ya no lo recuperarán", expresó.
Publicado por Desconocido @ 14:32
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios